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jueves, 14 de junio de 2012

LA MAJA DEL ARCO


A días que fui adonde mis caballos se guarecen de los elementos que podrían afectar sus saludes. Escogí al que me acompañaría. Entre todos los caminos placenteros tomé el que quise, al paso del trote hasta donde llegué.

Con la cabalgadura a buen resguardo me encaminé al edificio cercano, casa de un prócer remodelada en museo. Exponían una pieza artística salida de dos grandes creadores, herencia de lustros... Y no podía ser de otra manera.

Ante el cuadro... (No logro expresar lo que sentí al verlo la primera vez, y lo que siento al observarlo una y otra)… ¿He dicho que la maja me tiene loco? Bueno, no es cierto. La locura la causa la modelo que ha posado para tan maravillosa pintura. En las pinceladas se adivinan el bronceado de unas piernas que resaltan lo hermoso de su presencia. Belleza que la cabellera, la sonrisa pícara y el rostro hacen brillar, y que aumenta mientras se le contempla.

Una de las creaciones más bellas. Una joya en la vitrina a la que sólo se accede a través de los cristales: con la mirada y desde lejitos...

Me resta partir con los pensamientos vagos y solitarios. Mi hora del regreso de volver sobre camino asfaltado. Jinete sereno que se acompaña con la imagen que la fantasía ha pintado… La sombra oculta bajo el caballo se protege del sol.

martes, 16 de agosto de 2011

INTRANSIGENCIA

Me doy gracias por andar armadurado... Cabalgaba en busca de mi ejército. Comenzada la noche estaba. Iluminado el paisaje con sus siete estrellas. Allí en la distancia. Anduve hasta alcanzarles, al trote el trayecto restante. En el punto ya habían arreado nuestro pendón con su trío de colores. Todos sentíamos orgullo.
Nuestro anterior rey había abdicado y gobernaba otro de verbo encendido y carisma peligroso. Los viejos símbolos eran apartados, cambiados o destruidos. El pendón desgarrado…
El imperio era atacado con vocabulario soez y divisionista. Pocos eran los seguidores, pero afanados en los ataques: condes, ministros, marqueses, acólitos y “mece hamacas” los más fanáticos.
Al inicio los contrarios fueron comedidos, luego ya no más y se igualaron con la misma actitud, aunque respetuosos todavía. No tenían congruencia ni unidad ni guía…
Los que inicialmente desgarraron el pendón no daban pruebas, sólo cuestionaban… Y es aquí donde recordé uno de mis viajes por el pasado. Época en que un naciente imperio y emporio ganaba su progreso a fuerza de sangre y destrucción, ofensas e intrigas, inquisiciones y corruptelas. “Defensores de valores” tenían como símbolo el arma homicida con que eliminaron al que tenían como iniciador e inspiración. Culpando a una raza de lo que ellos también hacían… miraban "la paja en el ojo ajeno"…

SALA 2 - BELLAS ARTES


Soy un caballero con más de cien años (ya lo había dicho), lo que no implica que aún me sorprenda y sea inocente (de inocencia)… Son las vivencias las que cuentan…
C.D.: Inicié el paseo por las ciencias. El avestruz a punto de moquillo: sus plumas traseras no están donde debería haber…
En días pasados buscaba mi historia y dejaba historia. Recorría las salas de las artes, esas que llaman bellas. Era un juego de imágenes yertas, divertidas y yertas también. Mi sorpresa se dispara en la 2 con sus esculturas: no podíamos ni susurrar, sólo guardar silencio (triste representación del guardián)… Terminé el recorrido y como creo haber dicho, me dirigí al parque de caobas.
Las caminerías estaban concurridas de niños con diferentes planes cada grupo. Caminaba (yo) silencioso con el recuerdo de la segunda sala… de pronto me puse nervioso, me percaté de que había una exposición de dinosaurios antiguos allí por donde paseaba. Eran aquellos robóticos que para verlos había que pagar, y que ahora las autoridades regionales ponían a disposición de todos de manera gratuita, aunque no movían ni “la pepa de los ojos” (los dinos, no las auto).
Es ahí donde mi inocencia se presenta, pues casi “me trago la lengua” por guardar silencio, no fuera a suceder que una de esas cosas nos persiguiera…